Es un espectáculo sobre la memoria espiritual del ser humano. Fingerman recorre los cuatro mundos, aire, agua, fuego, tierra. Descubre que está hecho de la misma sustancia como ellos y lo que los une es un lazo amoroso del conocimiento y libertad. El lenguaje utilizado en este montaje es a través de figuras corporales sostenidas por ritmos musicales y sin uso de la palabra.

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